Condiciones de vida de la juventud latinoamericana

 

 

Los jóvenes representan una cantidad poblacional importante en América Latina y el Caribe. El más reciente informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) establece que más del 25% de la población es joven, representando un récord histórico. Además, aseguran que esta es la etapa más productiva del ser humano, por lo que resultaría ideal aprovecharla para hacer crecer las economías mundiales.

 

Contrario a esto, la población juvenil en América Latina resulta ser la más desatendida en muchos aspectos. Desde la educación hasta la cultura, desde la salud hasta las políticas públicas; desde las ofertas laborales hasta la participación política y social, y las estadísticas demuestran la preocupante realidad a la que se enfrenta la juventud de esta región.

 

Tendencia generalizada: educación desigual

 

Aunque la desigualdad educativa puede estar dada por situaciones como el género, la ubicación geográfica o la falta de apoyo social, las discrepancias más relevantes ocurren entre los diferentes estratos socioeconómicos. Según la Revista Iberoamericana de Educación de la Organización de Estados Iberoamericanos, el acceso a internet se convirtió en una poderosa causa de desigualdad.

 

En su edición número veintitrés, la publicación señala que hasta la fecha, el 20% de las personas ricas posee el 93,3% del uso de internet. Así, las personas que tienen mayor facilidad para acceder a internet, amplían su cultura y se preparan mejor para el campo laboral; mientras que las personas de menores recursos, tienen menos alcance informativo y hasta pueden llegar a ser desplazadas y marginadas.

 

Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) advierte que, aunque Latinoamérica destina 5% de su Producto Interno Bruto (PIB) a programas educativos y de capacitación, cada vez hay más rezagados en comparación a otras naciones desarrolladas: pese a que ingresan muchos estudiantes a los distintos niveles de estudios, no todos culminan.

 

Según el informe “Momento decisivo; La educación superior en América Latina y el Caribe”, del Banco Mundial, la educación superior ha aumentado del 21% al 43%, con un incremento importante en estudiantes de entornos socioeconómicos bajos y medios. Aun así, del total de estudiantes comprendidos entre los 25 y 29 años, aproximadamente la mitad de ellos no finalizaron sus estudios.

 

La investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales de Argentina (FLACSO), Guillermina Tiramonti, señala que en el país sureño, por ejemplo, un alto porcentaje de estudiantes finaliza la secundaria con mucho déficit, lo que ocasiona que lleguen a la universidad sin la preparación suficiente y, como consecuencia, desertan.

 

En este mismo sentido, según un ranking realizado por la Universidad Shanghai Jiao Tong, de China, ni una sola universidad latinoamericana forma parte de las 100 mejores instituciones de educación superior del mundo, aun cuando naciones como México y Brasil están dentro de las mayores economías mundiales.

 

Así son las oportunidades de empleo en América Latina

 

Encontrar un buen empleo no resulta sencillo para nadie, y mucho menos para los jóvenes. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), uno de cada 5 jóvenes latinoamericanos se encuentra desempleado y más de 20 millones de ellos ni siquiera estudian. En 2016, la tasa de desempleo en jóvenes subió de 15,1% al 18,3%, debido a las contracciones económicas que tuvo América Latina. Este número triplica la tasa de desempleo en adultos.

 

Las Bahamas, Jamaica y Barbados son los países de la región con la tasa de desempleo juvenil más elevada, encontrándose por encima del 25%. En el lado contrario se encuentran Guatemala, Bolivia y Trinidad y Tobago, con una tasa de desempleo juvenil de apenas 5%.

 

Un estudio sobre “trabajo decente” realizado por la OIT afirma que, aunque existen 108 millones de jóvenes con edad comprendida entre 15 y 24 años en Latinoamérica, más de la mitad (6 de cada 10) trabaja de manera informal. Esto se traduce en violación a los derechos laborales, inestabilidad laboral y bajos ingresos.

 

De hecho, nada más el 37% de los jóvenes que labora gozan de un seguro de salud, y apenas 29% de ellos cotiza en los sistemas de pensiones. Finalmente, el desempleo juvenil representa el 40% de la inactividad laboral en la región, una cifra alarmante si se considera que, entre los 15 y los 24 años, el ser humano está en su edad más productiva.

 

Preocupantes cifras de las prácticas culturales

 

Una encuesta realizada en el 2013 por la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), donde fueron consultadas 1200 personas por país, indica que, en el último siglo, el acceso a la cultura ha aumentado de manera considerable –aunque la media del Producto Interior Bruto (PIB) destinada a la cultura se encuentra en menos del 0.5%. Así lo demuestran 6 de cada 10 personas encuestadas, que se inclinan mayoritariamente hacia los hábitos de ver videos, escuchar música y leer libros por el hecho de ser gratuitos. A pesar de esta noticia, los números siguen siendo preocupantes.

 

Según el estudio denominado Encuesta Latinoamericana de Hábitos y Prácticas Culturales, 65% de los interrogados asegura no haber ido al cine, solo 27% escucha música diariamente, 45% admite no haber leído ningún libro y 62% confesó que no ha ido nunca a algún lugar de patrimonio nacional o a algún parque histórico en el período de un año. Además, los latinoamericanos dedican 3,5 horas de su tiempo a ver televisión y 3,9 horas a escuchar la radio.

 

Asimismo, un tercio de las personas de nivel socioeconómico alto ingresan diariamente a internet, mientras que 82% de las clases más bajas no se conecta nunca. Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones, las dos razones fundamentales de estos números son: una restringida plataforma de telecomunicaciones y tarifas muy elevadas de banda ancha.

 

Un texto de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), titulado “Juventud: realidades y retos para un desarrollo con igualdad” y escrito por Daniela Trucco y Heidi Ullmann, demuestra que el acceso de los jóvenes a la cultura constituye un derecho fundamental y representa una condición para la creación de oportunidades que le permitan desarrollarse y participar de forma activa en la sociedad. Para ello, es menester que los países de la región creen políticas direccionadas a “remover los obstáculos que limitan el acceso generalizado a ella”.

 

Visión general en el ámbito salud

 

A pesar de que la tendencia de enfermarse y de morir en los jóvenes es menor a la de los niños y adultos, según el texto “Juventud: realidades y retos para un desarrollo con igualdad”, son ciudadanos cuyo riesgo de salud son más elevados.

 

Datos arrojados por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés), advierten que en Latinoamérica y el Caribe existen, en la actualidad, 106 millones de jóvenes cuyas edades van desde los 15 hasta los 24. De esta cantidad, un número preocupante de 39% se encuentra en pobreza, y 15 millones de adolescentes (entre 10 y 18 años) viven en pobreza extrema.

 

Estos datos tienen como consecuencia que de 25 a 32% de la población comprendida entre los 12 y los 24 años, sufra de adicción a las drogas, problemas con la autoridad, maternidad en adolescentes y deserción escolar. Todos estos factores pueden aminorar hasta 1.4% del PIB de una nación.

 

En su página web, la UNICEF indica que los servicios de salud destinados a los jóvenes latinoamericanos, siguen resultando inadecuados. Como consecuencia, 420,000 adolescentes y jóvenes de 15 a 24 años tienen VIH/SIDA, y el Caribe es la segunda zona con la tasa de SIDA más alta del mundo después de África Subsahariana.

 

En cuanto a los embarazos en adolescentes, la región se encuentra en el puesto número uno. A pesar de que en los últimos años se ha logrado reducir los embarazos en adolescentes en el mundo a través de programas de prevención, las cifras en América Latina y el Caribe no paran de aumentar: alrededor de 38% de las mujeres latinoamericanas menores de 20 años, salen embarazadas.

 

El aborto y los embarazaos prematuros, aunado a los inadecuados servicios de control de natalidad, representan las mayores causas de muerte en jóvenes latinoamericanas y caribeñas. Asimismo, la tasa de embarazos en jóvenes de escasos recursos es de tres a cinco veces más altas que en jóvenes de altos recursos.

 

En otro sentido, la UNICEF denuncia que en América Latina y el Caribe sigue prevaleciendo la violencia doméstica y sexual. De hecho, aproximadamente 220 muertes de niños y adolescentes ocurren diariamente producto de violencia doméstica. En este sentido, los varones están más propensos a ser golpeados, pero las niñas están expuestas a abuso sexual. Aunado a esto, la violencia representa la primera causa de muerte de los jóvenes entre 15 y 24 años en el Caribe.

 

El libro “Juventud: realidades y retos para un desarrollo con igualdad”, considera que la pobreza, la falta de educación, el hacinamiento, la nutrición deficiente, las privaciones de agua potable y la marginación son condicionantes en la exposición de los jóvenes a los agentes infecciosos y generalmente crean un contexto de exclusión, que agrava los problemas de droga y abuso sexual.

 

Participación social y política en descenso

 

La baja participación política y social de los jóvenes en Latinoamérica y el Caribe es una realidad que la UNICEF no ha perdido de vista. A pesar de esto, la Primera Encuesta Iberoamericana Sobre la Juventud arrojó que, en los próximos cinco años, los jóvenes de la región esperan ampliar su participación en la política y la sociedad.

 

La diputada federal de México, Maricela Velázquez Sánchez, destaca que solo el 10% de la representación política latinoamericana es joven, a pesar de que más de 26% del total de latinos y caribellos se encuentra en esta etapa. Sim embargo, la pobreza afecta a un número importante de jóvenes, y esto impide que las nuevas generaciones ejerzan efectivamente sus derechos consagrados en las constituciones de cada nación. A esto se suman condiciones como la educación, la inseguridad, el género o el origen étnico.

 

En un encuentro sobre juventud y gobernabilidad democrática en Latinoamérica celebrado en el año 2012 y auspiciado por el del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), los 30 países participantes y los especialistas de la Organización de las Naciones Unidas coincidieron en que la juventud de la región exige mucha más participación política. En este sentido, Heraldo Muñoz, director regional del PNUD, subrayó la necesidad de atender las exigencias y demandas juveniles con el fin de admitir sus capacidades para promover cambios sociales importantes en el mundo.

 

El descuido de las políticas públicas

 

En una entrevista para el diario mexicano El Pulso, el investigador de la Facultad de Antropología de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), Rodrigo Marcial Jiménez, afirmó que la juventud “es un sector descuidado por las políticas públicas en América Latina, enfocado más en otros sectores, como la tercera edad, así que tenemos un sector juvenil que está desprotegido”.

 

En este mismo sentido, Marcial Jiménez destacó que, ocasionalmente, hay un sector discriminado al que se le denomina ninis (ni trabajan ni estudian), “pero habrá que ver por qué razones no pueden acceder a un trabajo o no pueden estudiar. Hay que darles más oportunidades”.

 

Dada esta situación, especialistas de varias universidades se reunirán, del 5 al 6 de octubre de 2017, en la quinta edición del Seminario Internacional sobre Estudios de Juventud en América Latina, con el fin de realizar una evaluación sobre las condiciones en las que vive el sector joven de la población de la región. Finalmente, se editará un libro electrónico con las conclusiones de este encuentro. El texto estará disponible en el Repositorio Institucional de la Universidad Autónoma del Estado de México.

 

“En este momento, donde hay dificultades en la economía y en la política, donde vivimos en una crisis generalizada, es necesario estudiar hacia dónde van los jóvenes, dónde están situados”, agregó el especialista mexicano.

 

En un comunicado conjunto del Grupo Interagencial del Sistema de Naciones Unidas para América Latina y el Caribe, emitido el 12 de agosto de 2016, la ONU aseguró que los jóvenes de la región han demostrado gallardía al momento de denunciar una gran cantidad de injusticias y desigualdades con el fin de exigir más participación política y social.

 

Sentenció el comunicado que los jóvenes son motores clave en la transformación de la ciudadanía. De igual manera, son consumidores y generadores de propuestas actuales en materia de educación, ecología, producción industrial y tecnología.

 

Para la ONU, urge mejorar las oportunidades educativas a través de un modelo de desarrollo sostenible que se centre en los derechos de la juventud. Pero para lograr esto, “hay que romper con las imágenes distorsionadas y negativas de la juventud como agentes violentos, víctimas o excluidos, y mostrar su enorme potencial”, así como fortalecer a la sociedad civil organizada mediante el voluntariado, con el fin de que incidan en los espacios de participación política.

 

Cifras que destacan en América Latina

 

Brasil

 

Según la Base de Datos Socioeconómicos para América Latina y el Caribe (SEDLAC, por sus siglas en inglés), que se basó en encuestas de hogares de la Pesquisa Nacional por Amostra de Domicílio (PNAD) en el año 2014, la tasa de desempleo juvenil brasileña (13%) excedía la tasa general de América Latina y el Caribe (10%). Un dato positivo es que la tasa de empleo informal fue mucho menor que el 52% de Latinoamérica y el Caribe, pero aun así supera la de los adultos brasileños.

 

Entre los datos más resaltantes destaca que, para 2014, solo 22% de los jóvenes de Brasil estudiaba, 3 puntos menos que el porcentaje de la región. Igualmente, más o menos el 20% de los jóvenes brasileños no estudiaban ni tenían empleo y 28% de ellos desertaron sin culminar la secundaria.

 

Venezuela

 

Venezuela es un caso particular dentro de los países de la región. El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronostica que el Producto Interno Bruto (PIB) venezolano disminuirá a 12% en el 2017, luego de que en 2016 cayera significativamente a 18%.

 

Según datos arrojados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), para el año 2014 el desempleo en la población juvenil fue de 15,8%. Para diciembre de 2015, la cifra bajó a 14,7%. Contrario a esto, otras organizaciones ubican la desocupación laboral juvenil en 26,5% para el año 2015. El Frente Autónomo de Defensa del Empleo, el Salario y el Sindicato denuncia que existe una cifra que el INE no muestra: la tasa de jóvenes empleados del sector informal.

 

El INE también señala que 10 millones y medio de personas estudian, representando 34% de la población total. De hecho, del año 2001 al año 2017 la cifra se duplicó, pasando así de 28% a 34% de estudiantes.

 

Pero la realidad de Venezuela ha ocasionado que, en los últimos años, dos millones de venezolanos hayan emigrado y, según el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), 71% de ellos está entre los 26 y los 36 años y 54% posee títulos de postgrado.

 

Colombia

 

Según la SEDLAC, en los últimos 15 años Colombia ha tenido un importante crecimiento económico y su mercado laboral se ha hecho más fuerte. Sin embargo, para el año 2015, la tasa de desempleo juvenil colombiana fue de 15%, una cifra que dobló la tasa general de desempleo en el país. Estos datos fueron arrojados por la Encuesta Colombiana de Hogares (ECH).

 

Este mismo estudio reflejó que, aproximadamente, una cuarta parte de los jóvenes colombianos estudian. Además, más de la mitad estudian y trabajan o solo trabajan. Aun así, más de 20% de ellos no estudiaban y no tenían empleo. En cuanto al trabajo informal, para 2014, casi 48% de los jóvenes trabajadores pertenecía a este grupo.

 

Colombia goza del nivel educativo más alto de América Latina y El Caribe. Para 2014, 70% de los estudiantes completaron la secundaria, y 17% finalizó sus estudios universitarios (2 puntos más que el promedio de la región).

 

Ecuador

 

Hasta la fecha, Ecuador goza de una de las tasas de desempleo juvenil más bajas de toda la región, según datos de la Organización de Trabajo Decente y Juventud en América Latina (OIT). Para 2015, la tasa de desempleo en jóvenes ecuatorianos era de 11,77%. Aunque subió poco más de 2 puntos desde 2014, sigue siendo una de las más bajas de la región.

 

Para el 2015, aproximadamente 20% de la población joven de Ecuador no trabajaba ni estudiaba. Este porcentaje se ha mantenido desde el año 1992, como en el caso de Bolivia y Argentina. Por el contrario, el resto de los países ha logrado disminuir esta cifra.
 

Perú

 

Perú es otra de las naciones que ha mejorado su economía en los últimos años. Para el 2014, la tasa de desempleo en los jóvenes era de apenas 6%, aunque esta cifra duplicaba la tasa de desempleo en adultos. Aun así, está por debajo del 10% de América Latina. Además, un aproximado de 19% de la juventud peruana estudia, y más de 67% de ellos trabaja o estudia y trabaja.

 

Así mismo, Perú está entre los países de la región con las tasas más reducidas de jóvenes que no trabajan ni estudian: apenas 12% de la población juvenil. Pese a lo positivo de estos números, los jóvenes que laboran informalmente representan más del 65%, muy por encima del promedio general de la región que fue de 52%.

 

Argentina

 

El país del tango ha tenido una mejora en su economía, pero se encuentra por debajo del promedio de la región. Después de la crisis que Argentina sufrió en el 2001, la recuperación aún no se da del todo. Basada en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) de Argentina, la SEDLAC registra un descenso en la tasa de desempleo: mientras que en 2004 estaba en 21%, en el 2014 se ubicó en 14%. Aunque hubo un avance, aún se encuentra 4 puntos por encima del promedio de la región.

 

En cuanto a la educación, la base de datos señala que 37% de los jóvenes argentinos estudia, y más de 40% estudia y trabaja o solo trabaja. En este sentido, alrededor de 20% de ellos no estudia ni tiene empleo. Además, la tasa de deserción estudiantil se ubica en 25%. El dato alarmante es que esta nación destina solo 0.05% de su PIB en capacitación laboral y formación, muy por debajo del 0.12% de la región.

 

Chile

 

La reciente desaceleración económica ha ocasionado un aumento en la tasa de desempleo en Chile. Según la encuesta Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN), el desempleo juvenil se mantuvo en 14% para el 2014, 3 puntos por encima de la cifra general de la región. De este total, 19% de los jóvenes trabajadores laboraba en empleos informales, siendo la segunda tasa más baja de Latinoamérica y el Caribe.

 

Para el 2014, 44% de los jóvenes estudiaba y más de 36% estudiaban y trabajaban o solo trabajaban. Solo 20% de ellos no estudiaba ni trabajaba. Contrario a la norma, apenas 18% de los jóvenes chilenos que no estudiaban ni trabajaban, vivían en pobreza extrema o moderada.

 

Bolivia

 

Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) de Bolivia, para el cuarto trimestre del 2016, 96 de cada 100 habitantes urbanos y 99 de cada 100 habitantes rurales tenían empleo, siendo esta la menor tasa de desempleo en América Latina y el Caribe.

 

A pesar de esto, el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA) señaló que 14,5% de los jóvenes bolivianos se encuentra desempleado, 55,7% de ellos tiene un empleo informal y a 7 de cada 10 no le alcanza el dinero para cubrir la alimentación básica.

 

Según la CEPAL, para el 2012, alrededor del 50% de los jóvenes estudiaban y trabajaban y, lamentablemente, la mitad de ellos no percibe remuneración por sus labores. La CEPAL también afirma que la alfabetización en los jóvenes bolivianos era de 99.9% para el 2015.

 

 

Panamá

 

Las mejoras en la economía panameña lograron una reducción considerable en la pobreza y en la inequidad de la nación. Entre el 2004 y el 2014, la pobreza y la pobreza extrema disminuyeron 10 puntos. Esta oportunidad fue muy bien aprovechada por los jóvenes, quienes consiguieron una tasa de desempleo de 9%, un punto por debajo del promedio latinoamericano.

 

Aproximadamente, 31% de la juventud de Panamá estudia y más de 49% trabajan, o estudian y trabajan. Además, como es común en la región, alrededor de 20% de los jóvenes panameños no trabaja ni estudia. Para el 214, una importante cifra de 60% de los jóvenes culminó la secundaria, mientras que apenas el 14% finalizó los estudios superiores.

 

Una visión general de los países latinoamericanos

 

Los jóvenes que no tienen empleo y que no estudian corren un gran riesgo de ser marginados permanentemente en el mercado laboral. Además, la brecha entre la participación juvenil masculina y femenina, es bastante larga. En naciones como Guatemala y México, por ejemplo, el mercado juvenil masculino supera en un 35% al femenino.

 

En América Latina existen alrededor de 9 millones de jóvenes sin empleo, lo que es igual a 14,2% de la población que puede trabajar, según la OIT. Este sondeo agrega que Argentina y Venezuela tienen las tasas más preocupantes de desempleo juvenil (20% cada uno), y le siguen Uruguay, Chile y Colombia con 18,5%, 16,1% y 15,5 %, respectivamente.

 

En otro sentido, Sebastián Edwards, ex economista en jefe para América Latina del Banco Mundial, asegura que aunque la zona ha aumentado la inversión de su PIB en educación,  no ha logrado conseguir que aumente la calidad en su educación.

 

 

Salom Boyer, Anyinet Esperanza. Periodista egresada de la Universidad Católica Andrés Bello, Venezuela.

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